no mereces mis lágrimas ni mis besos
ni las flores ni sus huesos
no merezco tus rizos
ni el perfume de verano
no merezco tu ignorancia
no nuestra fuerza en vano
no mereces mis lágrimas
¡ni las flores, ni sus huesos!
ni el perfume de verano
ni mil abrazos en invierno
ni besarnos con la luna
o con el sol escuerzo
no mereces mis lágrimas
ni sonrisas ni caricias
no tu ropa en el suelo
no merecemos nada, no merecemos esto
la tierra seca, el cuerpo húmedo
un lirio muerto, un león crespo