Mi memoria siempre olvida, no sé por qué pero todo lo que debería recordar se esfuma al instante. Aun sabiendo que tengo diecinueve años no logro recordar qué edad tengo, me la paso componiendo sonetos sin recordar el número de versos de cada cuarteto y terceto, y siempre olvido la cantidad de sílabas de los versos endecasílabos a los que suelo recurrir.
En verdad me desespera no recordar las cosas, es una sensación extraña la de no saber lo que sabés que hiciste. De hecho, en este momento estoy haciendo fuerza con la cara y poniendo tensas las cejas porque no se me viene a la mente que esta mañana desayuné un té con tres vainillas... y ya olvidé de qué trataba la oración anterior.
Ya no sé de qué estaba escribiendo, no sé por qué me cuesta tanto memorizar las cosas. Sea lo que sea, siempre olvido todo, mi encéfalo está muerto. Lo que nunca voy a olvidar, y hablo en serio, es que Roldán es un ladrón. Me indigna su afán de robarle a todo lo que se le cruce en el camino, aunque no recuerdo si fue él quien me robó la billetera que me robó Roldán. Volviendo, creo que lo poco que puedo recordar es gracias a los anagramas, pero no me acuerdo muy bien.
También sé que Omar armó un ramo de flores luego de hacerle el amor a Mora en Roma, justamente para ella, que es su amada a quien tiene gran estima, o al menos eso recuerdo porque la última vez que los vi fue hace cinco minutos cuando me interrumpieron al terminar el segundo párrafo para pedirme una taza de azúcar que no recuerdo si era azúcar o azúcar.
En fin, son pocas las cosas que recuerdo. Creo que si las enumerase ni siquiera podría contar los números ya que ni siquiera me acuerdo el orden establecido, o sea, uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis. Se me viene a la mente que Tom Marvolo Riddle es Lord Voldemort pero no me acuerdo si lo leí en Harry Potter o en algún libro de J. K. Rowling.
Mi falta de memoria siempre me generó problemas a los que no encuentro solución, creo que todo sería más simple si la palabra solución fuera un anagrama de la palabra problema ya que ni siquiera me acuerdo qué palabra suelo usar para referirme a la solución de los problemas. Por eso siempre estoy llena de problemas y nunca puedo solucionar nada, si tan solo recordase que la palabra solución existe para solucionar problemas, entonces podría solucionarlos todos y quedarme sólo con soluciones en vez de problemas.
Pero no puedo, no lo logro. No puedo solucionar nada, todo lo que tengo son problemas y ya ni siquiera recuerdo lo que es un problema y todo por culpa de que la palabra solución no es un anagrama de la palabra problema y y ya ni recuerdo lo que es una solución que debería ser un anagrama de la palabra problema y ya ni siquiera recuerdo lo que es un anagrama.