miércoles, 3 de junio de 2015

Non omnis moriar

En este cuento vos tenés agujas entre los dedos que usás para escribir otros cuentos. Te sentás con una hoja y empieza, cascás los nudillos entre sí y contra mi cuerpo que suena, como si tuviera entre las costillas ninguna cosa como una música dentro del vacío. Y en el rasgar se exacerba un crac que soy yo pidiéndote auxilio. Y sonreís y te encargás de tapar la falta con un beso. Y me muerdo, destruyo, tiemblo.

Desmedrar

una vez
que se adorne
la pared descansada
que cese
el ruido
y al fin me calle,
una vez
que treme
otra cosa que al infierno
no pueda
sucederle

una vez que todo eso
que mañana, el lunes
dejen de ser
expectativas
bromas
insultos
y que el pretérito
deje de bifurcarse
como un ángel
rebelde
a mi lado

una vez
que se extirpe
el cuerpo
por la boca
como pariéndose la sangre
áspera
o metálica,
una vez
que se eche a perder
lo corrompido
de esta vida

solo entonces
solo
la venida del cuervo
a desmedrar
-me
definirá
y solo entonces
será de nuevo