jueves, 28 de julio de 2016

Escribir en silencio

sin piel
descubierto
con la fragilidad de un cuerpo
flotando en sal como si la muerte fuera amigable y no un rayo fulminante un tajo en la palabra una abertura a un imperio de sinfonías negras emergiendo de
una sombra de luz
en el espacio de la desigualdad
del sol vertido a la incertidumbre como una gota de sangre
al mar
recortado
con manos sucias sin el filo de un susurro que lo separe entre lo que
puede llegar a ser
un no.
u otro no y de nuevo
saldría la palabra regurgitada de una cripta
de otro
que simplemente existió
ayer
y hoy se hace canción de cuna derramada como una mancha imborrable de café profano y
profundo activándose en el caer de
con la dureza de
un golpe seco un ojo abierto
el océano
y la razón por la cual contraerse contrarresta la apnea
el ruido más silencioso
el poema que bombea a las arterias la polución y el descontento de
desprotegerse
escribir en silencio
desistir

Aparecida

amapola negra en los pulmones
esa
que se irriga
que se siembra aun ceniza
como su vista ciega del mundo
sus suaves manos
vacías
malformadas
incompletas
quién la hizo mujer y no pájaro
quién sangre y no nido
quién le arrancó las alas con la precaución de concederle la palabra
por qué se descompone
aparecida
polvo y herida
en nombre de la noche

viernes, 8 de julio de 2016

Fruta


Morder la infancia
como a una manzana tierna
haciendo al jugo de la arena en la boca
de la palabra sucia
de mi nombre
de pensar cuál es el propósito
de ser la fruta prohibida y la
tentación?
Cuál es sino cortar
con la mirada azul
y no con los caninos?
Y por qué la desgarra
como si fuera la víctima madura
de la herida
o un contratiempo
inacabable?
Un desintegrarse los dientes en el estómago
y desconsolarse en la canasta de frutas
o denominarla naturaleza muerta?
Morder el pecado
como una niña se muerde los puños
el llanto,
crecer cayendo y nutrirse
del propio desperdicio
como un cuervo bien criado
en una jaula de espejos?
Qué es el alimento
sino un guiño de la muerte
infiltrándose
en una sensación de saciedad
imaginaria?
En un segundo?
En un poema?

sábado, 2 de julio de 2016

Yacimiento

Duele levantarse en el desentendimiento, en el reconocimiento del error que yace donde quiera que yazca recreándome atravesada con los caninos acuchillados en la garganta. Hay una contrariedad subyugada en la mañana del despojo. Levantarse, de nuevo, erguido parecería lujo de unos pocos homínidos suertudos que considerarían día sábado al tiempo nunca, que quedó hundido, más hundido que otros tiempos fósiles. Este bípedo hembra tiene una lanza entre los ojos y los dientes afilados hacia la palabra, como si morder y descarnar como acto de supervivencia fuera innecesario y como si la presa se hiciera de la desventaja a la huida sin atentar al contraataque. En análisis podría decirse de mí un felino que vive con todo lo que tiene para decir petrificado en el estómago, poco civilizado y que puede tardar en descomponerse aproximadamente un sinsentido, o una poeta con más de un vicio con quien es mejor no encontrarse un día como hoy en un museo de paleontología. Pero la versión animal me conmueve. Tengo la convicción de que el suero lingüístico puede hacer oblicua mi herida y mutar la lágrima a un álbum negro ilustrado como forma de redimirme y pedir perdón al mundo, hoy diciendo sí, esta soy yo, soy yo la bestia de la que hablo en esta excavación intrahistórica y personal, para no mencionarme carente y viciosa y más que un mal trago de compañía. Pero aun así duele desenvainarse y retraer las garras encarnadas. Lo que duele es resistirse a la poesía.