miércoles, 5 de septiembre de 2012

Acuático y pulmonar (2012)

En la búsqueda del cómo de la superación se me aparecen las ideas en forma de piedras de carbón que quizás sea mejor no pulir. No quiero morir de neumoconiosis ni nada extraño, si voy a ingerir veneno que sea en un cilindro de papel.
Vuelco solo el polvo y no me extrañan las carencias. Me tomo ciertas licencias para moldear y castigar las palabras, el resultado es casi amorfo. Lo prefiero así y lacónico. No me basta con conocer armas y acomodarlas al oído, la mejor lectura es la sintomática.
Todo fluye y mi pluma es un delta. Lo más perceptible es lo heraclíteo de los enunciados. Caen las palabras como si de un manantial y se cristaliza únicamente al leerse, no me gusta creer que existe si no lo hace la noción de su existencia.
El cliché se mantiene lejos, o al menos eso intento. No creo pertenecer a ninguna agrupación semántica de sentido perdido, insensato u olvidado. Las significaciones no me son indelebles y lo único que llevo conmigo es la cabeza por sobre el cuerpo. 
De tópico variado en lo que respecta al absurdo y para muchos inerte, no me auto-corrijo ni me baso en críticas. No sé pensar en lo que los demás y mi cosmos siempre difiere. Detesto quienes lo hacen canónicamente, prefiero preguntarme cómo respirará Neptuno en vez de qué me deparará esta noche.