Se va (el tren) en filita como de niños máquina detrás de la cabeza docente a hacer la actividad sin ensuciarse, sin explorarla, sin triturarla con manos pequeñas; a cantar la canción al unísono, a pronunciar la palabra como es porque así es, a enderezar la letra espejada porque está mal. Sentaditos y tranquilitos. Y qué es el pájaro, el avión, la flor, la mamá sino un garabato que también está mal porque nunca Van Gogh y siempre las manos pequeñas y la capacidad motriz. Se hace así la sabiduría, el límite: en ronda para verse las caras, de la mano afirmando el sofismo, con la cola en el piso para no cuestionarselo. Las sé de infante: prohibido pararse, prohibido enunciar sin levantar la mano y prohibido preguntar lo que no quiere responderse.
Que sea mejor ignorancia.