Quiero que apaguen las luces,
y cierren puertas y ventanas,
y quiero que tiren el corazón
de oro de mi pecho,
que lo tomen y lo estrujen,
para que mi llanto cese.
Y extingan mi cruda voz,
ronca de fumar y gritar,
cosanla con hidra,
ahondenla en agua de azahar.
Cubran mis trenzas del polvo
que mi piel desprenderá.
¡Quiero inhalar humo de rosas!
¡Quiero la muerte!
¡Y la quiero AHORA!