viernes, 27 de octubre de 2017

risa

hoy me pedí un café
como siempre
pero horriblemente dulce
le escribieron mi nombre
y entendí todo:
hoy no tienen sentido algunas palabras
una chica me habló de gestos significantes
y le sonreí como una boluda
como si mi sonrisa hubiera significado que me importaba
lo que estaba diciendo
si supiera ella que también me río
de lo irreal de las heridas
no tendrían tanto sentido
sus teorías
ahora deslizo un cigarrillo entre dos dedos
pensando en lo que dice Manuel de vez en cuando
cuando se pone serio
"hay que terminar algunas cosas"
y lanzo una carcajada
por cada tarea incompleta:
me muero de risa
de haberte conocido
y de haberte mirado
con la cara de boluda que pongo
cuando me gusta alguien






domingo, 15 de octubre de 2017

flash

hoy domingo hubo un sol radiante
como sé estar a veces
todos me saludaron
y supuse estar bien parada en el mundo
un poco transversa
pero bien
el teléfono sonó todo el día
lo impredecible supo sobrepasarme
y yo no supe cansarme de esperarte
ponele,
hoy me hicieron regalos
y ahora que veo cada uno pienso
qué bien me va
cuando tu ausencia se parece
a tu palabra
(aunque no sea lo mismo)
y la ignoro
como supe siempre
flasheando cualquiera
escribirte con amor
ignorándome
nunca tuve ganas de estar sola
y me hago cargo
como me enseñaste,
amigo
no es un flash
no haber esperado que me dijeras
feliz día
calladito e imposible?
ni haber pensado
cómo hubiera podido agradecértelo
sin taparme la boca?
aplausos!
es de noche y recién me doy cuenta
de que sobreviví
todo el puto día

martes, 19 de septiembre de 2017

otro café

En Recoleta el sol brilla como un animal en celo, y el calor interrumpe la congestión de mis pulmones. Los pájaros chillan una canción absurda, hay camiones y coches y todos hacemos ruido: gritamos viva el amor y la esperanza mientras deseamos que se acabe esta humanidad desastrosa. Nunca llamo las cosas por su nombre, pero él que es tan apto para denominar, llamaría a este día uno más y a mi poema un trastorno psiquiátrico? Sabría definirme justo hoy que estoy sentada en este barrio tan lejos de mi cuerpo? Sé desistir a esas respuestas, recibir mudez y generar silencios, porque todavía no puedo cuestionar cada uno de mis pasos.
Cuando aprendí a mirar para arriba vi mujeres cerrar ventanas y desenredar persianas como uno se desenreda de las cosas que no comprende. Vi cúpulas, pero ninguna de ellas llevaba puesto un vestido, entonces las reinventé semidesnudas. Vi monstruos que nunca supe en qué estilo cabían y me reescribí asumiéndolos míos, y construcciones que existieron cuando ninguno de los dos habíamos nacido. Me pregunto si esto que estoy haciendo valdrá en un futuro lejano como un ejemplo de persona del segundo milenio, creyéndome hoy tan incompleta y encerrada en tiempos de libertad.
El mozo va y viene mientras estoy quietísima en la mesa de la ventana, tengo el presentimiento de que también puede percibir lo que asusta de los ángulos que ignoramos. Asumo que aun así prefiere igual que yo quedarse en el lugar al que pertenece: este bar y esta falta, y mirar adentro de las tazas con melancolía asegurando que alguien alguna vez bebió de la inmensidad que una sola de ellas puede abarcar. Me fuerza a determinar qué voy a querer simulando no saber que el verbo tiene más de un significado y tantas respuestas posibles como preguntas me inundan, y le pido solamente una cosa queriéndolo todo conmigo: un café solo y negro.

lunes, 18 de septiembre de 2017

insecticidio

No soy yo, es la primavera fría y nocturna la que predice un verano vacío. Hoy quise ver el sol con mi ojo astigmático y vi mi nombre nublado y triste, y la tarde padeció toda la ternura y palabra de tus dedos. En este septiembre florece todo lo que puede, la invalidez por ejemplo, y lo que no siempre queda latente como tu compañía. En el norte del norte la gente se suicida porque todas sus noches son ésta y se retuercen como pichones que nunca llegan al cielo.
Quise alimentar la única parte tuya que dejaste en mi casa e inexorablemente tus gusanos habían muerto como si hubiera concebido y acabado una misión traicionera. Mi meta no fue sobrevivir a la naturaleza, fue ultrajarla, escribirle poemas con flores arrancadas, porque así construí mi lugar en el mundo. Tejí incesante mil poemas invisibles entrelazados con silencios elaborados y te regalé así mi insecticidio, intentando convencerte de que lo mejor de mí era mi fase quieta.
En esta crisálida me preparé para lo incorrecto: dormí inventándote como las mariposas que no cumplen el ciclo y se limitan a reventarse contra las paredes cavando en sus cunas su propia sepultura, me diste alas y me las pegué con palabras clave haciendo una descripción secreta de una mujer incierta y un llanto inexplicable. Y ahora que oscurece entiendo por qué las larvas que consumen y fulminan lo dulce de las cosas acaban siendo moscas revolviendo la basura y no magia en mariposa, y sé que lo que me diste no se largó a volar nunca porque supe desaprovecharlo.


domingo, 10 de septiembre de 2017

granizo

Hoy te despertaste antes que yo acompañando los golpazos de piedras en el techo, dejaste un desayuno real en la mesa y me esperaste, como se supone se esperan a las personas reales. La alarma sonó prediciendo mi rutina invisible, 24 7 inexistente, y apagó los segundos en los que logro ser un grito y maldecir, o un susurro haciendo preguntas que nadie responde. Me acerqué pero tu cuerpo nos dolía como una puñalada en la espalda. Había tomado la decisión de dejarme atravesar por todas tus palabras, sin dejar ninguna anclada en ninguna parte de mi fantasmagoría, porque mirando en otra dirección no se puede leer en voz alta. Hablar de mí no se puede y menos a estas horas, principalmente porque soy silenciosa, y en segundo plano porque no te dejo. Mis madrugadas son desconocidas, las mañanas, el café y mis tostadas, pero hoy vos las dejaste en la mesa y volví a la tierra por un segundo, me las comí todas y quise más, y quise tantas tostadas como tiempo me quedaba para ser mujer, y cuando se acabó mi insistencia fumé un cigarrillo y me fui. En la calle la lluvia se lo había llevado todo, el colectivo pasó rapidísimo haciendo de cómplice para mi huída, lo tomé y deseé no tener que bajarme nunca. Caminé hasta mi casa mereciendo empaparme de lágrimas de otro, y llegada encontré un vacío incontrolable. Me puse a bailar con él desesperada buscando consuelo, apoyé la cabeza en la mesa y pensé aturdida: esta tormenta es lo mejor que puedo hacer. Mi primer quehacer fue liberar los gusanos que escondí en la biblioteca, pero todos estaban muertos. Levanté papeles del suelo, encontré cosas tuyas que te saqué mientras me mirabas y nunca quise devolverte. Te encontré en todos los rincones esperando que te dijera algo y me quedé callada mientras seguía no haciéndome cargo de todo lo que había abandonado. Me senté a escribir, quería inventar algo que me hiciera salir de esta decepción, y lo único que logré fue emprender mi regreso al único lugar que conozco.

martes, 21 de marzo de 2017

poema secreto

este poema
pausado
silábico
y tan
impredecible
como un pensamiento
escapándose
es la llave
del secreto
de mis palabras:
soy yo
es mi huída
y es mi llanto

nuevas palabras

quiero decir el silencio
en el silencio
otra forma de hablarme sola
y responderme
como una flor que se abre
lejos
de alguna ciudad del mundo
en un bosque oscuro
aferrarme a todo lo que no creo
desesperadamente
y pensar que sí
que algunas flores
prefieren la noche
que la luna enciende
algunas veces
y que otras veces
la poesía puede
romper con el interrogante:
hay cosas
que no pueda
inventar?
una continuación sin interferencias?
por ejemplo
o la luna rebelde?
no pareciera fácil
florecer así
tan indiscretamente
pero puedo ser
otras cosas
siendo nuevas palabras

miércoles, 22 de febrero de 2017

por qué no escribo poesía

Que por qué no escribo poesía
vos sos mi psiquiatra deberías saberlo:
hay líneas de las uno puede pasarse
hay puntos que pueden corromperse
hay palabras que abren
heridas, por ejemplo
impulsos
y hay otras resistencias
menos parecidas al miedo a lo oscuro
a estar solo
quiero saber: hay alguna cosa
que se parezca
al dolor y no sea
silenciosa?
por qué me va a sanar
ser cómplice
de una sombra?
armarme
de lo imaginario?
pausarme
entre metáforas
perdida
invisible
pidiendo
auxilio?

viernes, 3 de febrero de 2017

confusa


atravesada a la columna que se trunca
el día de la mariposa
este lado
intenso
florece en un humedal que desaparece
ahoga
gime
canta
de un punto ciego entre los ojos
de perderse lejos de adentrarse
de intentar concebir cómo romper en llanto
ante lo inquebrantable
y afirmarse en la tranquilidad
en horas impredecibles
esto debe detenerme un poco por idiota
y un poco por persona
por venganza
y  por herida
por desgarrar poemas con los dientes
para no decirlo todo
y por lo difícil de encontrarme quieta
entregándome en silencio
a mi palabra confusa

jueves, 19 de enero de 2017

buenas noches

Pensemos un jueves como se piensa en cualquier otro día de mierda: hundiéndose el cráneo como una fruta vieja y gritando por dios y por dios, y solo algunas veces perdón mientras se pone la noche y empiezan a joder los grillos. La culpa la dejé en una lugar inalcanzable al que solo se puede llegar cuando no estás. Ahora antes después mañana desaparecido como un mosquito que a la noche viene a retorcerse en mi oído y a hacerme rascar como una gata enfurecida con otra igual. La fruta negra es más dulce que la muerte más lenta, se hunde y se corrompe como me hundo y me corrompo en la vida de otro. Me voy pudriendo. La prohibida tiernísima tiene un solo dueño, y yo puedo ser de cualquiera menos mía, así de prescindible. Puta vida dejándome caer al suelo húmedo y pisoteado desaprovechada. Buenas noches de nuevo ciclo de la vida, de nuevo sol de noche.

sábado, 14 de enero de 2017

mañana

Hay quienes dicen que todo comienza en el fin del mundo. Y lo creo, como creo en la evolución natural y en el estancamiento, en las bifurcaciones y la palabra. Y escucho estas dicotomías como un zumbido insoportable. La autonomía es necesaria, sí, pero yo amanezco en una soledad que ensordece.
Quien fuera como yo temería al éxito y al progreso como yo les temo, y creería en el fracaso como lo único real en esta vida, pero jamás, y digo jamás como jamás de nuevo le pediría perdón a dios por ser de esta manera, encontraría el parecido entre el error y la victoria: existen cosas indescriptibles. Mi relación con el amparo, por ejemplo, con el abrazo de la noche, la muerte en este mundo vivo, vivísimo.
La luz del día es un insulto para mi ceguera y mis ojos la rechazan con el mismo desprecio. ¿Por qué el atrevimiento de despertar a la humanidad con esperanza? ¿qué sos, sol, y qué soy yo sino la mano del hombre asediando la naturaleza? Tengo que levantarme pronto y desayunar el mal dormir y la compañía que me desarma. ¿Qué puedo emprender hoy para después olvidarlo y dejarlo acumulándose con otros ratos como pedazos de una mujer indescifrable y resentida? Vivir la vida automáticamente, claro, en inerte silencio esperar que suceda para pedir socorro.
Él sigue durmiendo con la tranquilidad inaccesible de un recién nacido, no escuchando el ruido que estoy haciendo para conectarme conmigo y obligarme a comenzar un día fructuoso. Me alzo y escucho la premonición de un buen día como un silbido: hoy voy a proteger mi casa como si hubiera detectado la amenaza afuera, y voy a protegerme con la misma fuerza que aplico para escurrirme de mis propias manos y deshacerme de mí para despertar mañana.