lunes, 31 de agosto de 2015
Pantanos
Hay un séptimo sentido en intentar oírme, hay en alguna parte de tu mundo un por y para siempre de ceniza. Hay uñas y hay gargantas que sé hacer sonar como castañuelas, porque sé cascar el olvido con la punta del dedo índice y hacerme mueca de la denuncia. Sé secar la voz de aparentar lo otro, sé desaparecerte, y sé cómo es hoy estar seguro de lo opuesto a mañana y lo idéntico a nunca.
Sé no decirlo mejor que todo eso
que sabría,
si no fuera erudita de los pantanos.
viernes, 14 de agosto de 2015
No poema
El pelo
enredado
en la arena
grita
ojalá
vuelvas
a morirte
en la comodidad
de mi respuesta
en cada arrastrada
al mar
como si entendieras
que así las niñas
decimos
te quiero
así
escupiendo la salida
salina
por la nariz
rezándole
a ciertas olas
idas
así
no deseándole el poema
a la anécdota.
martes, 30 de junio de 2015
Vulture
Y yo si no me vigilo un instante me voy adonde seguro conocés mejor. Del ataúd del que vengo sacarás tus conclusiones, de la madera húmeda y durmiente entre las flores de nogal, de mis labios besándose ennegrecidos como guayaba a días de mordida, abandonada a lo orgánico que nos define vivos.
No siendo menos nunca, ni menos solos, pero sí lo ya sido. ¿Habrán ido las conjugaciones a despreocuparse entre tus cejas? ¿Habrás sido algo más que los ojos del ciego y la decapitación de la querencia? En ese mundo no hay espacio para trepanarte. Sigo y aún en pos de extirpar lo inoperable, de ser mujer de otro (no mía) y de arrancarte de esa tierra que no nos pertenece.
Vos tenés miedo de quedarte quieto en tu faena derrumbándote como el enemigo, y como el mismo emigrás con cada vaivén de tus dedos como un acto de benevolencia. Por cada cicatriz tuya muere un niño judío atravesado por la pena de otra religión dolida, y por cada cuerpo en tu equipaje nace otro idiota en algún continente. ¿Qué es sino tu hambre acechando carroña? ¿Qué es sino antojo de podredumbre a falta de un culpable?
Te consuelo y concilio: eso no se come.
viernes, 12 de junio de 2015
Silabeando
tan
como la dulzura
tan histérico
enfermo
hundida en eso
que quiere decirse bello
aprovechable,
llegado el caso,
me de-sin
te-gro
silabeando
mis culpas
a un paso
del odio
miércoles, 10 de junio de 2015
Eventually
happened
but never
did
would
eventually
become
what it takes
to be
a demon
but is
nothing
but an attempt to
be
as colossally
thirsty
as the host
of my oceans
nothing
but an attempt to
be
the outsider
of my corpse
nothing
but
your heart beating
slept
between my fingertips
to never
hurt myself
again
as only I
know how
to
viernes, 5 de junio de 2015
Furia
esto es
/anger/
se escribe
como suena
como se violenta
como se enciende
la A
abierta
como la herida que dejaste
la N
suspendida
como ahorcada
agonizándose
la G
de grito
forzoso
de auxilio
y la E
de duda
(minúscula)
em,
por favor,
cuidado
con la R
que es
la última
gárgara
de la furia.
miércoles, 3 de junio de 2015
Non omnis moriar
Desmedrar
que se adorne
la pared descansada
que cese
el ruido
y al fin me calle,
una vez
que treme
otra cosa que al infierno
no pueda
sucederle
una vez que todo eso
que mañana, el lunes
dejen de ser
expectativas
bromas
insultos
y que el pretérito
deje de bifurcarse
como un ángel
rebelde
a mi lado
una vez
que se extirpe
el cuerpo
por la boca
como pariéndose la sangre
áspera
o metálica,
una vez
que se eche a perder
lo corrompido
de esta vida
solo entonces
solo
la venida del cuervo
a desmedrar
-me
definirá
y solo entonces
será de nuevo
jueves, 28 de mayo de 2015
Sueño
Esa es mi pavura: hacerme eterna, blanca y aparente. El único elogio para la luna es que no hay vida en ella, y le escribo, siempre, exenta del plano matándome en cada punto, salto y coma. Acerco lo más lejano al papel de imprenta, atino a escribir algo de exposición deforme, de sutura improvisada, como qué hubiera hecho en este sitio mi otra parte. ¿Qué hubiera hecho sino estamparme contra la pared como un escupitajo? ¿Qué hubiera hecho sino precipitarme? Preguntármelo. Y me invoco, como se invoca a Satanás cuando se tiene miedo, en hoja blanca y significándome, invoco mis muertos. ¿Quién es el peor, más dañino y más sutil? Mi espíritu manifiesta -atiéndase que no dije "observa"- movimiento celeste -tenue, porque yo me observo en detención caer y azul- y continúa argumentando todo lo que me oxida, para no heredar a mis hijos la carencia, la lengua cruda y el beso húmedo, el filo dulce de las buenas noches.
Y en el crujido de la mañana me encuentran como un cadáver la falta de sueño(s) y el sábado desaturado, el hombre adentrándose lejos de mi infierno, impune, y subyugada yo a lo que al cuerpo le concierne y la desconexión sináptica de las demás funciones, haciendo mi gracia animal de inventar la espera, ilusa en que podría más que proyectar mi agonía, ars amandi.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Introspectiva
Quién fue primero mi padre o mis marcas de nacimiento. Las marcas se borran con el tiempo sí o no. Hay tiempo todavía o nunca lo hubo. Se ama o se existe. Adónde va la agonía, de dónde viene el consuelo. Qué es más tortuoso matar o ser matado. Duele más por asfixia o calcinación, cortarse las venas o las alas. Se puede remediar con dolor, alumbrar con soledad, excederse con encierro. En caso de afirmar se justifica o no.
Asocio el dolor al dolor, al mensaje a destiempo reprogramado una, dos, tres veces. No quiero ponerme introspectiva a la hora del juicio cuando se alcance lo que se alcance, es la sangre que me mantiene viva donde está el destino, el punto que me concede la pieza.
A quién le duele más a mí o a mis fantasmas: a mí. Tiempo no hay, el nacimiento se lleva a la tumba, las heridas cierran, los filos se oxidan. Libertad no se tiene jamás.
No explica algún vademécum sus propiedades, la sanación, el llanto último: no. La agonía no se va, el consuelo no llega. Matar y morir son el mismo verbo, la falta de aire quema, el pulso cede.
Cuándo es dolido: siempre que se esté a salvo, porque un día usted morirá.
martes, 28 de abril de 2015
Adulto que duerme
Dibujando como un niño al infierno vivo, sin padres golpeándolo más fuerte que un vaso de vino, sintiendo el puñetazo del alcohol frío en el estómago y naufragándose con el mundo. El niño que ya había crecido y ahora no era más que eso (ilusión de infancia absoluta en un cuerpo adulto) se hacía a un lado de la muerte para definirse tan vivo como inédito. Y se daba una y otra vez en cabezazo con la hoja blanca, una y otra vez la tinta negra en atentado consigo.
Dormir la nada, amanecía. Y el adulto en insomnio se desvanecía con el día (así el sol no saldría jamás). Pero le penetraba por los ojos el saberse en otro momento, que existe sí, o que no existe cuando no se percibe. Y no era para nadie lo que no le estaban siendo, dormía.
martes, 24 de febrero de 2015
Dos mil
Con esto quiero decir que entiendo todo menos ahora mismo, menos el prólogo y la firma en el antilibro. La misma palabra pero sin H: quiero escribirte lo imposible en mayúsculas porque te debo bastante compañía. Perdón por mentir tan descaradamente, la limitación cruzada y la intersección de tu nombre me invitan a no salarte las heridas. Hay un punto en el que el beso no sucede y es así perfecto, aunque lo desee. La sola idea enferma de hacerlo me desorbita.
Ayer dije en voz alta que no iba a hablarte, y a los pocos segundos tu mensaje lo sucedió por completo. Dije que no y estabas vivo preguntándome, en otra parte más lejos que adonde estaba yendo. Cometí el error de todos los días abriéndote la puerta a la insanía que desconocés de mi cuerpo. Entonces sudé y esperé dos mil años hasta esta mañana en la que volví a jurarme que no volvería a hacerlo.
Y ya es mediodía y otra vez te quiero.
jueves, 19 de febrero de 2015
Una de amor
Abro el caramelito rojo con la misma delicadeza que tengo para desvestir hombres, me trago el envoltorio y escribo persona A besa apasiomadamente a B que se eleva, levita, asciende. Saboreo el polvo en la lengua. Escribo A lo adora. Mastico el caramelo con el mismo sabor insoportable de mis labios. Tomo nota B haciéndose de las manos un verbo y el amor es desesperado. Me seco la boca con el puño y fin del cuento: vivieron felices por siempre. Me purgo y sonrío, me exilio. La imprenta lo hace un libro de tapa dura. Mientras tanto se me desagran órganos inútiles y caigo en devolución imparcial. La publicación resulta maravillosa. Esa noche duermo mal y sin ganas. Me llaman a canales de televisión que pretenden hacerlo cinematográfico. Ahora en mi mansión de Pilar me imagino una boda excelente en un vestido espléndido. Nunca aparecés. Levito, asciendo.
martes, 6 de enero de 2015
Toc
La puerta está crujiendo mi nombre— Humedad —y yo beso la aldaba como si no la quisiera demasiado, con un poco de desazón y desprecio al sabor a trabajo y sal del hierro. Es un león adorable con un rugido mudo en la boca y la dentina negra como grafito. Llamar a esa puerta y besar al felino y entrar al infierno— o arrancarle de cuajo la anilla oxidada o quererte —son acciones igual de cuerdas solas o en común, el caso es que tengo el cuerpo comprometido.
Este es el juego: le abrigo la anilla congelada con el puño de mi pulóver azul y la halo hacia arriba hasta el toc toc. El desafío es el rebote. Demasiado seco, pero su expresión de espanto deviene en una carcajada sobresaltada, de mi parte, claro, reírse es siempre más-sano en invierno cuando nadie está viendo. Después doy dos pasos hacia atrás y espero a que salga (no el león).
—Hola— es un día muy ventoso para hablar demasiado —lo siento— creo que usted no debería tener una puerta con aldaba —me voy.
Pregunta si soy estúpida y jadea un grito y dos y que tenga cuidado la próxima vez y no sé qué más, yo camino rapidísimo a la esquina y doblo a la izquierda, me hago un chiste que solo yo entiendo— porque la derecha son tus ataduras —y me río, prendo un cigarrillo y entre brasa y viento me quemo la comisura de la boca. Te nombro ardiendo y miro el teléfono que reza no messages to display— lo más probable es que no tengas nada que decir —sigo pitando esas cuadras larguísimas de avenida San Martín y recuerdo a Julio en la parada del 168. El parecido físico entre ambos es interesante, pero esa línea no te dejaría en ningún sitio donde buscarte. Me pregunto qué sería de nosotros si ninguno de los tres fumásemos— quizás hojas secas amontonadas —enciendo otro más de la cajita.
Cortázar desaparece— ni la muerte sobrevive a estos inviernos —el teléfono en el bolsillo no vibró nunca o al menos desde que salí de mi casa.
Cojo mi excusa de paso y llego a tu fachada, te llamo para avisarte que pasaba por ahí de casualidad— estoy ocupadísima perdiéndote —y me respondés:
—Está bien, pero ando hoy con un humor— toc toc —especial, así que— toc toc toc —solo un momento— toc toc.
Y te abrazo en camaradería medio o un segundo para regresarme mil calles a la puerta— negra de la aldaba de león —de mi casa— de afuera no se puede salir—.