viernes, 31 de agosto de 2012

Metamórfico (2012)

Y tu beso que fue tan suave y como no lo encuentro es que me lo dibujo y las palabras que no me sirven porque no hay nadie que las oiga y ahora elijo el lápiz para tenerte más cerca pues no veo ni tu sombra ni la del viento. Sos líneas y sin colores y casi un bosquejo pues te llevaste lo nítido de tus contornos con el beso cuando te fuiste. Ese beso tan suave y los labios tibios y el aliento cálido y yo con la cintura apretada y los pies casi volando y nunca más volví a apoyarlos y forcejeo con la gravedad porque en la piel solo siento la tuya y el viento. Así quizás no te veo porque vivo en tus pupilas y no puedo decir nada porque me gusta más tu boca que la mía. Hago un boceto de mi cara en tu camino porque ahora no existo más que contigo y no duermo por la noche porque me gusta sentir como soy tu cuerpo dormido y el respirar en nuestra boca única. Y en el espejo te encuentro de nuevo con los mismos ojos y pómulos y hasta fosas nasales que tengo encima y sé que ya no podré ser la misma solitaria porque ya no puedo salir de tu vida tu cuerpo tu música y tu nombre.

Cadáver de fantasma (2012)

Y el antebrazo partido al medio como si fueran dos finísimos chorreando sangre
y venas y arterias al aire como cables
y un corte de luz suicida luego de la oscuridad.
Los gusanos que se lo comen y no dice nada
no tiene miedo porque ya está muerto
y se dice que es amigo de todos los mortales.

jueves, 30 de agosto de 2012

Rafael (2012)

Rafael es de esos sujetos que toman todo con la punta de los dedos. Cariñoso y con cariño (que no es lo mismo) besa a su mujer todas las mañanas mientras ella duerme, se levanta a desayunar y huye del café al pasarse la hora exacta para salir.
Aun no amanece, hay una sospecha de horizonte que poco ilumina y atravesar la niebla de invierno se hace difícil. En el trabajo, naturalmente, trabaja.
Se casó con una escritora que no le pudo contar el amor.

martes, 28 de agosto de 2012

Ángeles (2009)

Un angelito que vuela con alitas de oro y cae, otro más detrás de él, y otro.

Reinas (2012)

Como insectos, cuelgan las señoras boca abajo y con los pies enredados en los hilitos babosos de la telaraña. Todas llevan vestidos finos y algunas tienen labios y uñas de color, ninguna lleva zapatos y sus tocados caen verticalmente gracias a la democrática gravedad.
Aquí debajo es un paraíso de monedas de oro y hebillas brillantes, hay también algunos anillos descansando en el suelo (son tan lindos que podría hasta comérmelos). El tejido casi translúcido cubre toda la cueva y los gritos de las damas hacen eco como cinco veces contra las paredes y pareciera que estoy oyendo una sinfonía de risas de niños, las miro desde abajo y se ven extrañamente triangulares, como botellas colgando del techo de una bodega para ser bebidas en años por alguna señora que cumpla con el target de las que arriba cuelgan.
Lo que más me gusta es ver cómo entra el sol por los agujeros que salen al exterior (que creo que son casa de esas hormigas que son negras y de posaderas bien abultadas) para atravesar la telaraña en rayitos minúsculos de luz que se chocan entre sí y contra las joyas de las viejas, disparándose hacia otro lado donde vuelven a chocar. Es un espectáculo de luces blancas, finitas como un láser, que vuelan y se vuelven a tal velocidad que es imposible percibir el movimiento, solo se ve una imagen luminiscente de líneas estáticas que se entrecruzan, pero es asombroso de todas formas.
La luz descansa ahora sobre las monedas y piedras del piso y las señoras no dejan de gritar. Me gustaría calmarlas pero sé que gritarían más si me acercase. No sé por qué teniendo sus sacos de piel de búfalo, Yeti o de lo que sea, les asusta que les alcance una mano o que juegue con ellas, mi piel es tan suave como cualquier abrigo, y estoy viva... eso lo hace más sano ¿no? A veces toco con mi pata primera izquierda la cabeza de alguna de las señoras para que puedan caer sus tiaras, pues noto que les molesta tenerlas clavadas en el cráneo o pegadas en el pelo, pero nunca agradecen, sólo lloran y gritan.
Nunca quise hacerles daño, no me gusta lastimar a la gente. Es que se ven tan bonitas y bien vestidas, tan señoras, tan ladys, con esos ornamentos de aire cursi típicos de su estamento. Casi ni siquiera las toco, lo juro, tampoco les hablo, solo las ato allí como si fueran larvas para ver cómo brillan y se menean de izquierda a derecha como un péndulo. No saben apreciar que yo, en realidad, estoy logrando que se luzcan, que iluminen y sean iluminadas con toda su bijou de plata y piedras preciosas. Las resignifico, y ya no son ni princesas solteronas ni señoras burguesas gordas y aburridas... pero no lo quieren creer, prefieren ver que una tarántula gigante las está atacando y se las va a comer. Y es tanto el rechazo que le tengo a esa idea de mí misma y a las viejas que lo mismo piensan, que me estoy enojando; y, por eso, no yo, sino mi enfado, las va a atacar y se las va a comer.

viernes, 24 de agosto de 2012

Syreni et manica (2012)

Estoy en la lista de los proscriptos. Mi apellido me condujo hasta aquí y, atada de manos, no logro pronunciar palabra alguna. Mis callosidades me protegen de las palabras que no digo, de las palabras que intentan asfixiarme, pero son suaves y me dejan amar. Y así como el buen guerrero vuelve sucio por su propia sangre, cada vez que escribo me mancho el pulso y las manos como si de tinta se tratase y quedan, sobre el papel, mis glóbulos azules desparramados y pisoteados por la continuidad de mis textos.
Descubrí que puedo morir cuando quiero y resucitar si tengo la voluntad de hacerlo, y solo vivo hasta el instante que precede el último trazo en el que muero con mis líneas y así vivo, muerta, desde ese entonces hasta la primer palabra de un nuevo enunciado. Suena paradójico el hecho de vivir la vida plena pero muerto y solo vivir vivo en las penumbras de la cotidianidad, pero así es: yo vivo eternamente si estoy sangrando, como ahora, y en el abismal punto final, que no es final del todo ya que luego sigo viviendo, caigo súbitamente en una telaraña de silencios que yo misma tejí para amortiguarme.
Pero morir no me causa dolor, incluso podría admitir que le tomé el gusto a la agonía. Cuando estoy muriendo la frente me suda y tiemblan mis piernas, mis uñas se comen solas y hasta suelo llorar, pero siempre con la mano firme y plana, apoyada para arrastrar la sangre que me atraviesa el cuerpo hasta desembocar, a través de la pluma, en la hoja blanca. Y no duele, no duele nada. Me alivia el efecto catártico de escribir, es como vomitar los males, escupirlos, sangrarlos todos en palabras cuya significación me invento (suelo inventar palabras también) y que, en conjunto, de sentido carecen para el ojo, pero entiendo lo que escribo pues me entiendo a mí misma, y eso me basta para seguir haciéndolo. Además, al terminar, se evaporan las piedras de mis zapatos y pulmones y puedo, al fin, respirar sin contraer el tórax.
Creo haber mencionado las consecuencias de narrar con las manos, de todas formas me gusta destacar cómo el azul se fija en la base de mi mano derecha dejando espacios vacíos que hacen que mi piel parezca atigrada, al renacer y limpiarlas noto que aquellas líneas que le dan movimiento a mis manos no son más que sus propias vetas.
Es un poco triste terminar un relato... más aun lo es sabiendo que mis competencias limitan la extensión de los mismos y siempre, hablo en serio, siempre resultan breves. Es triste porque en el verso sueño, y de la prosa vengo y allí vivo, y la longitud es poco esperanzadora, mas trato de no afligirme en demasía porque sé que si está expreso vivirá entonces por siempre al menos en la memoria de mis pocos pero fieles lectores en potencia, y allí no moriré jamás ya que yo escribo y yo soy mis escritos.
En la angustia de los últimos párrafos llego a desesperar, la transición entre ser uno muerto y ser una viva mentira me llena de lágrimas la sien y casi no puedo respirar del sollozo que se amontona con el aire que intento exhalar, se me estanca la lengua entre los dientes y transpiro sal más que nunca, fuerzo los ojos para que no se duerman y me quedo tensa hasta el punto final, que está a quince fonemas de ocurrir.

martes, 21 de agosto de 2012

No sirve (2012)

Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que en realidad no sabe nada, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que es una completa inútil, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que tiene mucha cosa que en nada la completa, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que le teme a la soledad teniéndola cerca, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que habla demasiado sin decir nada, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que nadie podría ayudarla, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que todo lo que pisa se esfuma, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que si contase la gente que la tolera con los dedos de la mano sería manca, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que si le falta el aliento es porque no quiere respirar, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que no la ayudaría ni Teseo tomando el hilado en sus manos, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que nadie la olvida ni recuerda, y en este mundo no queremos gente así.
Ella no sabe bien qué le pasa pero yo creo que se odia, y en este mundo no queremos gente así. El aire le pesa en el cuerpo y anda con ganas de suicidarse porque tiene miedo de morir ahogada en sus propias lágrimas pero no nos sirve, no vamos a ayudarla.

viernes, 17 de agosto de 2012

Primer segundo (2012)

El segundo es un instante efímero
y el segundo ahora está por venir,
el primero es el presente orquídeo
que por un segundo puede existir.

Un segundo pasa cual polímero
a través del ayer y el porvenir
aunque el que fue está ya en un parquímetro
y el primero es ya segundo al surgir.

Este segundo ya dejé pasar
en el segundo que lo pronuncié
doy un paso y no existe mi otro pie.

Esto primero que sucede ya
es lo segundo en tanto ya se fue
en el segundo que duró su ser.

jueves, 16 de agosto de 2012

Lucifer (2012)

El bosque no puede creer
que debajo de él hay muertos,
niños y señores y viejos:
dos mil doscientos treinta y tres.
Una muchacha, entre ellos,
soplándole en la cara el viento,
y lista para fallecer
está ahora buscando asiento
y reza en voz alta: "Lo siento,
lo siento de veras, Yahveh,
pero mi vida era un tormento,
así, tan sola de a momentos,
y tuve que llamarlo a él,
quien me sacó de este convento
e hizo nacer lo que hoy siento,
es mi Astaroth, mi Lucifer."

miércoles, 15 de agosto de 2012

Si cayese (2012 - Anaqnorisis)

Si cayese podría ver la aurora,
e incluso el sol como si lo fuese.
Si cayese no existirían horas,
viviría el presente, si cayese.

De verdad amortiguaría flora,
suave como la nube pero verde,
la caída del pobre que la implora,
la caída del pobre intransigente.

Pero no lo hace, pues es cobarde,
no quiere ver a sus pies levitar,
quiere que, de mí, ellos lo resguarden,

no disfruta reír, sino llorar
se lo imagina pero no es amante,
el desgraciado prefiere pensar.

martes, 14 de agosto de 2012

Problemas y relmobaps (2012)

Mi memoria siempre olvida, no sé por qué pero todo lo que debería recordar se esfuma al instante. Aun sabiendo que tengo diecinueve años no logro recordar qué edad tengo, me la paso componiendo sonetos sin recordar el número de versos de cada cuarteto y terceto, y siempre olvido la cantidad de sílabas de los versos endecasílabos a los que suelo recurrir.
En verdad me desespera no recordar las cosas, es una sensación extraña la de no saber lo que sabés que hiciste. De hecho, en este momento estoy haciendo fuerza con la cara y poniendo tensas las cejas porque no se me viene a la mente que esta mañana desayuné un té con tres vainillas... y ya olvidé de qué trataba la oración anterior.
Ya no sé de qué estaba escribiendo, no sé por qué me cuesta tanto memorizar las cosas. Sea lo que sea, siempre olvido todo, mi encéfalo está muerto. Lo que nunca voy a olvidar, y hablo en serio, es que Roldán es un ladrón. Me indigna su afán de robarle a todo lo que se le cruce en el camino, aunque no recuerdo si fue él quien me robó la billetera que me robó Roldán. Volviendo, creo que lo poco que puedo recordar es gracias a los anagramas, pero no me acuerdo muy bien.
También sé que Omar armó un ramo de flores luego de hacerle el amor a Mora en Roma, justamente para ella, que es su amada a quien tiene gran estima, o al menos eso recuerdo porque la última vez que los vi fue hace cinco minutos cuando me interrumpieron al terminar el segundo párrafo para pedirme una taza de azúcar que no recuerdo si era azúcar o azúcar.
En fin, son pocas las cosas que recuerdo. Creo que si las enumerase ni siquiera podría contar los números ya que ni siquiera me acuerdo el orden establecido, o sea, uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis. Se me viene a la mente que Tom Marvolo Riddle es Lord Voldemort pero no me acuerdo si lo leí en Harry Potter o en algún libro de J. K. Rowling.
Mi falta de memoria siempre me generó problemas a los que no encuentro solución, creo que todo sería más simple si la palabra solución fuera un anagrama de la palabra problema ya que ni siquiera me acuerdo qué palabra suelo usar para referirme a la solución de los problemas. Por eso siempre estoy llena de problemas y nunca puedo solucionar nada, si tan solo recordase que la palabra solución existe para solucionar problemas, entonces podría solucionarlos todos y quedarme sólo con soluciones en vez de problemas.
Pero no puedo, no lo logro. No puedo solucionar nada, todo lo que tengo son problemas y ya ni siquiera recuerdo lo que es un problema y todo por culpa de que la palabra solución no es un anagrama de la palabra problema y y ya ni recuerdo lo que es una solución que debería ser un anagrama de la palabra problema y ya ni siquiera recuerdo lo que es un anagrama.

lunes, 13 de agosto de 2012

Una ametralladora golpea hombres y la sangre se dispersa en mi cabeza (2012)

Sucede que, en un fusilamiento, una ametralladora golpea hombres. 

SANGREOSCURATIÑELOSMARESdondemoriránahogadosSANGREOSCURACAEENLAARENAdondemoriránasfixiadosSANGREOSCURADANZACONELFUEGOdondemoriránquemadosSANGREOSCURAYFIRMECOMOUNLÁTIGOdondemoriránazotadosUNAAMETRALLADORAGOLPEAHOMBRES

y al traidor lo engañó el tiro.

Piedritas (2012)


Esas cuatro paredes de mi cuarto limitan el único lugar seguro donde jugar, paso horas encerrada dibujando con lápices o imaginando cosas. Siempre me siento en el piso y pasar el tiempo mientras se amontonan figuras en mi cabeza que me hacen reír, casi nunca salgo de mi órbita, excepto cuando Mamá me llama a comer o me exige que vaya al baño porque no fui en todo el día o algo así.
Recuerdo una vez que mordí mi labio inferior del miedo que sentí al oír los ruidos de la guerra afuera. Sangró mucho y me acuerdo que el sabor de la sangre era salado y salía tibia del tajo que me había hecho con los dientes. Bien sabía que nada podría pasarme estando en mi habitación, pero aun así me asusté y apreté lo que más cerca tenía con mucha fuerza, creo que lo hacen muchas personas y por eso quizás cuando Mamá se enoja me aprieta los brazos hasta que quedan rojos y calientes, no suelo quejarme porque cuando lo hago lloro un poco y eso la pone muy nerviosa.
Suelo cerrar la boca y si fuera por mí la mantendría cosida para no decir nada que pueda hacer que alguien se enoje o se preocupe, no sé por qué todos piensan que siempre tengo un problema y me andan preguntando cómo estoy o si me pasa algo, a lo que respondo con un cliché porque no existe mejor respuesta para un cliché que otro cliché.
Una vez escuché a Mamá decirle a la tele una palabra que no sabía qué significaba y me metí en el baño con el diccionario de los payasos para buscarla, en ese diccionario no estaba y pensé que era tan malo que seguramente no estaba ni la palabra "casa". Entonces la busqué y encontré un montón de palabras que no sabía que existían y "casa" estaba ahí, y muy cerca había una que me llamó mucho la atención pero a la vez me dio mucho miedo y desde ese día soñé con cadáveres muy seguido.
Los muertos me gustan porque siempre tienen historias interesantes como las que cuenta Edgar Allan Poe que siempre leo cuando ya me duele la cabeza de pensar tantas cosas que no sirven para nada porque al final ni siquiera las comento y la larga me las olvido.

El año pasado vi un muerto por primera vez en mi vida cuando todavía estaba vivo, parece que no tiene sentido pero las personas que están vivas también están muertas cuando sabés que se van a morir. En realidad no estaba consciente de que se iba a morir pero se fue un día y lo saludé como si no lo fuera a ver más, en ese momento no me di cuenta pero estaba despidiéndome de Papá porque sabía que se iba a morir, me di cuenta cuando me desperté al día siguiente y vi mucha gente en mi casa porque pensaba que se habían equivocado de día porque mi cumpleaños estaba a un día todavía. Mamá me dijo entonces que había chocado el auto de Papá y se puso a llorar, yo no lloré y creo que es porque lo sabía por adelantado y me fui a jugar con mi pelo al cuarto y lo tiré tan fuerte que arranqué algunos de mi cabeza pero no dolió nada.
La maestra del colegio nos lee todos los viernes las historias de Robinson Crusoe y entonces me gusta el mar, cuando era bebé no me gustaba porque decía que estaba sucio. Una vez le pedí a Mamá que me lleve a la orilla así me podía meter pero ella no quiso entonces le deseé la muerte y se lo dije en la cara, entonces me arrastró del brazo al mar y me dijo que sea feliz con el mar y se fue a la carpa con los demás. Me metí en el mar pero no me pude sostener parada y me caí y aunque estaba en la orilla sentí que me ahogaba y me dio mucho miedo pero abrí los ojos y vi todo verde y algunos restos de mugre que había y creo que fue lo más lindo que vi en mi vida, me sacó una señora del pelo y entonces empecé a toser y ella se reía porque no estábamos en una zona profunda. Cuando llegué a la carpa me dieron una toalla pero no dije nada porque sabía que iban a reírse también y Mamá estaba enojada conmigo porque yo no paraba de toser mocos y agua y no quería hablarme y yo tampoco a ella.
Me gusta hacer dibujos pero nunca me salen como quiero entonces los rompo en pedazos y los tiro en el inodoro porque en la basura los puede ver cualquier persona, los rompo desde una vez que dibujé a Jesús sonriendo en una cruz porque en el colegio siempre me hablan de lo bueno que es y le rezo porque voy a ese colegio y cuando Mamá lo vio me retó y me dijo que no le gustaba que dibuje esas cosas y que no lo haga nunca más. Nunca volví a dibujar a Jesús pero tampoco le mostré mis dibujos porque estoy segura de que es capaz de decirme que todos son feos.
Cuando sea grande quiero leer todos los libros del mundo y jugar con piedritas en mi tiempo libre como mis compañeros del colegio cuando salen al Patio del Sol que es donde hacemos el recreo largo los días de calor.

Soneto sobre el temor que nos impide amar. (2012)

Una sinfonía de fértil tierra
transitamos siempre que estamos juntos,
y al pasar por debajo de la hiedra
logramos revivir a los difuntos.

Este arte que llamamos magia negra
(que existe hasta los confines del mundo)
golpea aún más fuerte que las piedras
y corrige bruscamente los rumbos.

Corre entonces, mejor sin inhalar
el atrabilis que transpira el ser
que del otro lado suele cantar.

Ensordece ante la voz del placer
que a la obscuridad te querrá llevar:
niégate a amar y niégate a caer.

In absentia (2012)

Pues entonces te gusto en mis licencias,
cuando mi garganta la habita un nudo,
cuando me fumo mis propias carencias
y al respirar exhalo orgasmos mudos.

El diablo en el hígado presencia
el aire tras la cortina de humo
arrasar con frivolidad esencias
calcinadas de cólera y consumo.

A ver si en esta me ayuda la suerte,
a ver si desintegra mis tumores,
a ver si escapo a la efímera muerte,
si dejo descansar a mis pulmones.

A ver si curan lo de adolescente,
a ver si me desatan las pasiones,
a ver si enfrían mi sangre caliente,
quizás así lo pinten de colores.

A ver si me sacan el miedo a la gente,
a ver si me equilibran los humores,
a ver si me salvan de este contingente
que no quiere que cometa errores.

jueves, 9 de agosto de 2012

Amor, amor (2012)

Nome é nombre
mas sol, sol.
Olhos são ojos
mas azul, azul.
Sorriso é sonrisa
e você, vos
mas amigo, amigo;
amor, amor.

Beso es beijo
mas caricia, caricia.
Corazón es coração
mas flor, flor.
Noches son noites
y yo, eu
mas amigo, amigo;
amor, amor.

martes, 7 de agosto de 2012

Fiasco I (2012)

Creo que vivo en penumbras
y que quizás debería coserme la boca
solo para no comerme.

Soy un silencio
o quizás ruido ensordecedor,
pero nunca música.

Una luz blanca
de esas que encandilan
y dan ganas de matar.

Incluso un espejo
que refleja mierda
y, claro, apesta hasta su imagen.

Soy azúcar
en la cantidad que quema
y carcome los dientes.

Y ni siquiera soy Lucifer,
un mal encantador,
soy deshechos de mortal.

Soy el abismo
entre los abismos
donde solo hay abismos.

Y el vértigo
de un ciego
en la llanura.




Suddenlights (2012)

Fireflies fly,
fireflies shine.

Yo no creía ser capaz de hacerlo
hasta que bautizaste
mis alas y mi luminiscencia.

Uñas,
voz,
sangre
y piernas
fue lo que me diste
en el segundo que duró tu beso.


lunes, 6 de agosto de 2012

Caoin na sirens (2012)

Dormido y cabizbajo caminó
recordando el cantar de las sirenas,
mirándolas moverse entre la arena,
faltantes en el mar que las echó.

Soltó sus anclas al partir el sol,
la luna aparecía con sus penas,
sigilo y desdén corren por sus venas
¿dónde ha de encontrar eso que perdió?

Recuerda el día en que las dejó ir
mientras lo arrasaba el frío viento,
fascinado por lo que iba a ocurrir.

Sola, ella y sus más crueles tormentos,
lamentándose por tanto mentir
siguió de pie hasta el penúltimo aliento.

Ardiendo (2012)

Arder
en una noche de invierno
y sin tormentas.
Arder
encerrada cual virgen 
en mi alcoba.
Arder
es hallarse vivo
en las penumbras.
Arder
es el suspiro
de los solitarios.
Arder 
apesta 
a lágrimas de cobarde.
Arder 
es anhelar la muerte,
esquivándola.

Arder es desear seguir ardiendo
y calmar la espera.