a bitten fruit
a rotten heart
a slice of my soul in the darkness
bleeding
like a beheaded pigeon
like a constriction
like a snake stuck in a memory
sliding from my fingertips to nowhere but a wound
inbetween legs
woman shaped with knives
stone me
be the sin
embrace yourself to defeat
what I became
I can become
hush
hush!
shut
the mirror maiden
down
break the silence out of my words
with the cry of detachment
miércoles, 17 de agosto de 2016
viernes, 5 de agosto de 2016
en desacuerdo
la tecnología de fosilizarlo todo como agujas
clavadas
en los ojos
un reloj de arena que se entierra
una sombra
deshaciéndose
minúscula
en un tiempo
minúsculo
ahora o nunca
la ventana abierta
el picaporte anclado al cartel
esto no es
una salida:
es un poema
en desacuerdo
clavadas
en los ojos
un reloj de arena que se entierra
una sombra
deshaciéndose
minúscula
en un tiempo
minúsculo
ahora o nunca
la ventana abierta
el picaporte anclado al cartel
esto no es
una salida:
es un poema
en desacuerdo
jueves, 28 de julio de 2016
Escribir en silencio
sin piel
descubierto
con la fragilidad de un cuerpo
flotando en sal como si la muerte fuera amigable y no un rayo fulminante un tajo en la palabra una abertura a un imperio de sinfonías negras emergiendo de
una sombra de luz
en el espacio de la desigualdad
del sol vertido a la incertidumbre como una gota de sangre
al mar
recortado
con manos sucias sin el filo de un susurro que lo separe entre lo que
puede llegar a ser
un no.
u otro no y de nuevo
saldría la palabra regurgitada de una cripta
de otro
que simplemente existió
ayer
y hoy se hace canción de cuna derramada como una mancha imborrable de café profano y
profundo activándose en el caer de
con la dureza de
un golpe seco un ojo abierto
el océano
y la razón por la cual contraerse contrarresta la apnea
el ruido más silencioso
el poema que bombea a las arterias la polución y el descontento de
desprotegerse
escribir en silencio
desistir
descubierto
con la fragilidad de un cuerpo
flotando en sal como si la muerte fuera amigable y no un rayo fulminante un tajo en la palabra una abertura a un imperio de sinfonías negras emergiendo de
una sombra de luz
en el espacio de la desigualdad
del sol vertido a la incertidumbre como una gota de sangre
al mar
recortado
con manos sucias sin el filo de un susurro que lo separe entre lo que
puede llegar a ser
un no.
u otro no y de nuevo
saldría la palabra regurgitada de una cripta
de otro
que simplemente existió
ayer
y hoy se hace canción de cuna derramada como una mancha imborrable de café profano y
profundo activándose en el caer de
con la dureza de
un golpe seco un ojo abierto
el océano
y la razón por la cual contraerse contrarresta la apnea
el ruido más silencioso
el poema que bombea a las arterias la polución y el descontento de
desprotegerse
escribir en silencio
desistir
Aparecida
amapola negra en los pulmones
esa
que se irriga
que se siembra aun ceniza
como su vista ciega del mundo
sus suaves manos
vacías
malformadas
incompletas
quién la hizo mujer y no pájaro
quién sangre y no nido
quién le arrancó las alas con la precaución de concederle la palabra
por qué se descompone
aparecida
polvo y herida
en nombre de la noche
esa
que se irriga
que se siembra aun ceniza
como su vista ciega del mundo
sus suaves manos
vacías
malformadas
incompletas
quién la hizo mujer y no pájaro
quién sangre y no nido
quién le arrancó las alas con la precaución de concederle la palabra
por qué se descompone
aparecida
polvo y herida
en nombre de la noche
viernes, 8 de julio de 2016
Fruta
Morder la infancia
como a una manzana tierna
haciendo al jugo de la arena en la boca
de la palabra sucia
de mi nombre
de pensar cuál es el propósito
de ser la fruta prohibida y la
tentación?
Cuál es sino cortar
con la mirada azul
y no con los caninos?
Y por qué la desgarra
como si fuera la víctima madura
de la herida
o un contratiempo
inacabable?
Un desintegrarse los dientes en el estómago
y desconsolarse en la canasta de frutas
o denominarla naturaleza muerta?
Morder el pecado
como una niña se muerde los puños
el llanto,
crecer cayendo y nutrirse
del propio desperdicio
como un cuervo bien criado
en una jaula de espejos?
Qué es el alimento
sino un guiño de la muerte
infiltrándose
en una sensación de saciedad
imaginaria?
En un segundo?
En un poema?
sábado, 2 de julio de 2016
Yacimiento
Duele levantarse en el desentendimiento, en el reconocimiento del error que yace donde quiera que yazca recreándome atravesada con los caninos acuchillados en la garganta. Hay una contrariedad subyugada en la mañana del despojo. Levantarse, de nuevo, erguido parecería lujo de unos pocos homínidos suertudos que considerarían día sábado al tiempo nunca, que quedó hundido, más hundido que otros tiempos fósiles. Este bípedo hembra tiene una lanza entre los ojos y los dientes afilados hacia la palabra, como si morder y descarnar como acto de supervivencia fuera innecesario y como si la presa se hiciera de la desventaja a la huida sin atentar al contraataque. En análisis podría decirse de mí un felino que vive con todo lo que tiene para decir petrificado en el estómago, poco civilizado y que puede tardar en descomponerse aproximadamente un sinsentido, o una poeta con más de un vicio con quien es mejor no encontrarse un día como hoy en un museo de paleontología. Pero la versión animal me conmueve. Tengo la convicción de que el suero lingüístico puede hacer oblicua mi herida y mutar la lágrima a un álbum negro ilustrado como forma de redimirme y pedir perdón al mundo, hoy diciendo sí, esta soy yo, soy yo la bestia de la que hablo en esta excavación intrahistórica y personal, para no mencionarme carente y viciosa y más que un mal trago de compañía. Pero aun así duele desenvainarse y retraer las garras encarnadas. Lo que duele es resistirse a la poesía.
domingo, 1 de mayo de 2016
Transversal
De quebrantarse se hace el filo del consuelo. Puñal. Cuchilla con c de herida, de engranaje seco, de llanto último. De grito, desgarro. De odiar al se pueda como se pueda, para adentro como naciéndose un verso de tormenta. Como verse, abrir los ojos hasta estallarlos, romper espejos rayar la nada. Como ser vampiro de la propia sangre, una fotografía forense. Derrumbe en medio del océano, poema sin comienzo, lectura transversal del dicho propio. Curtirse, en parte, y morderse, saborearse. Hacerse eco de una partida, abandonarse hasta la incertidumbre.
Esta mañana me desperté perpleja, como si hubiera pasado la noche con un desconocido. Como si hubiera del otro lado de la cama (y como si ésta tuviera un contrasentido) otra yo que no me quiere. Y mi versión repugnante, deshecha de la misericordia, malnacida, no lo hace. Pero en esta casa no hay remedios imposibles: duermo sola, como quien arrulla a un niño ciego. Y recordé el café haciéndose vacío en el estómago y al bebedor de la taza insostenible. Y subí el volumen de lo que sea que haya acabado con mi silencio para partir del sitio que no me pertenecía al medio día o día entero, haciéndome pasar las horas entre agujas negras, arcilla de la arena.
Esta mañana me desperté perpleja, como si hubiera pasado la noche con un desconocido. Como si hubiera del otro lado de la cama (y como si ésta tuviera un contrasentido) otra yo que no me quiere. Y mi versión repugnante, deshecha de la misericordia, malnacida, no lo hace. Pero en esta casa no hay remedios imposibles: duermo sola, como quien arrulla a un niño ciego. Y recordé el café haciéndose vacío en el estómago y al bebedor de la taza insostenible. Y subí el volumen de lo que sea que haya acabado con mi silencio para partir del sitio que no me pertenecía al medio día o día entero, haciéndome pasar las horas entre agujas negras, arcilla de la arena.
viernes, 11 de marzo de 2016
Estreno
Qué puedo decir de vos si no es la persona a tu lado, es una descripción. Soy yo haciéndome de tu silencio como carvándome en la tumba, evadiendo el hecho como si solo la palabra pudiera erguirme. Cómo puedo saberte construido si yo no encuadro en las manos que no hablan. Hay una fosa y ya lo escribí antes, una fisura a la que ya bauticé en mi nombre y encadené entre mis piernas para que se calle. Y hay cosas que no puedo decir, el movimiento por ejemplo de donde sale tu forma de insultarme y además de decir te quiero, digo además y lo pongo en segundo plano aunque no quisiera, pero no lo entiendo. Hay un hacerse ceniza de la palabra y ya lo escribí también, y un bailar hasta el deceso. Una destrucción de mi parte que incluye la arrastrada de la mano al infierno, y siempre escribo lo mismo. Pero en apariencia cedo y salgo tenue como una aguja en la máscara que se perpetúa hasta que la desechan. Y entonces no me importan ni vos ni yo ni nadie, se perpetúa y se entierra y ahí suéltense o síganme (suéltense). Pero no sé escribir no abandonarme, desconocerme, hacerme a un lado de la muerte. No sé la vuelta al suelo para la reencarnación. No sé cómo se anuda abrir los ojos cómo decir amar la vida cómo se procede ante lo inconcluso el concretar qué lo inacabado el estreno del poema sobre sentirse alguien
sábado, 13 de febrero de 2016
Casa de Abandono
Había mil veces esta casa y vos y yo y el ventilador andando. Había mil veranos. Mosquitos, lagartijas, nosotros, más especies del calor, más sitio que enero. Vos mirabas todo en inocencia y desidia, la carne la cabeza cruda sobre los hombros, la noche jóven y la soledad vieja, el sol saliente y el colchón vacío, mi cuerpo y el de un pichón de cuervo retorcido por el hambre. Yo ocupaba el colchón el día del incendio, me acostaba desnuda e invisible y te preguntaba: dónde llega uno a conciliarse dónde vas a dormir si no es conmigo dónde está el extintor. El fuego subía y en esta casa se apagaba con más fuego, como quien calla hablando de otra cosa o quien sabe leer la música. Y la habitación infierno grande sucumbía sobre sí y se derrumbaba sobre nosotros, sobre tu cara de conformidad con la respuesta. Yo imperturbable como la cómoda la mesa la cama, también consumiéndome entregándome a las llamas, como las tejas estallando contra el piso gritando el nombre que me asignaste: el del verano sin la vereda de sombra, sin ártico sin países nórdicos, sin pregunta; porque en la casa de Abandono se habla del sur, del calor, de lo ya dicho, y se duerme solo y sobre lo único congelado: la palabra. No se tiene remedio para cosas indecibles (y esto quiere explicarse como insentibles) que no se incineran por tener el valor de la basura, no me desperdiciás por amor a todo lo sucio y desamparado (y probablemente porque soy palabra) pero la regla del hogar fue siempre esta: inevitablemente arda y en silencio. Y en llena combustión la recordaba con violencia y sonreía de nuevo entre las brasas realzándose para otro día en Abandono, y con tu mano me abrías la puerta, y con la otra cerrabas el fuego.
martes, 26 de enero de 2016
Anoche uno dos tres cuatro cinco y quizás seis tiros. Alguien gritaba mi nombre en la calle y yo que qué querés con el revólver desnudo en la mano. Qué querés decía, no tengo nada. Sol. Me llama al grito de Sol. No tengo nada en los bolsillos pero un arma de fuego e insultos bien guardados que para qué me llamás a mitad de la noche en medio de este sueño de cinco caídos en un campo de flores venenosas. Con espinas venenosas. Y me gritan y yo los disparos que no estoy soñando. No tengo nada solo esta ternura violenta qué querés no te enseñaron a hablarle a una mujer armada? Despacio se hace y suave. Como la primer nalgada a un recién nacido desinteresado del mundo, al devuelto a otra pesadilla. Dejá el revólver dice y también Sol sos tremenda. Reíte nomás vos que no dormís de noche, que se ría escurriéndose a mi sueño feliz de muertos que son seis y contando. La lista contando. Y el primero tu nombre tan rojo que duele encendido como el cirio a San alguno violador de certezas y virtudes. Pero yo te dejo vivir otros lugares, te escribo más adelante para que me odies otro poco y de otra manera. De todos modos quién soy para ahuyentarte tan rápido habiendo tantos invadiendo mi propiedad y más cosas propias, tantos que se entregan al dolor como si lo tuvieran merecido. Algo habrán hecho. Algo habré hecho para desaparecerme dejando la huella del fuego, la ceniza, sin arderme. Y vos que Sol que me calmás y que la música y que todo lo que digo suena a Camille Saint-Saens y que alucinante y excelente y todo lo que dicen los francos que no saben de desprolijidades ni de mis armas y mi ternura de león herido que arrastran los nombres que no quiero olvidarme.
domingo, 24 de enero de 2016
Silencios
Qué es cómo se dice inmensidad en tu lengua. Cómo sé si es más griega o más germánica o más del resto tu presencia. Cómo sé si es con ese o con zeta como vibra tu pulso. O si es silencio el gemido o lleva la hache de húmedo, como esas aves que comen carne y se acercan sudando a las ratas. O como el zorro que espera al ave cómplice de nadie, con la misma apuñalada en la garganta, como si fuese la mía un blanco fácil y la daga el aire expulsado de tu pecho como un boomerang. Cómo sé si hablamos el mismo español o te estás escribiendo con mi mano derecha en el poema que te invita a mi mundo de alimañas que se comen a sus depredadores con la fuerza del grito. O si ambos preferimos la tortura de permanecer callados sabiendo decirlo todo.
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