domingo, 31 de agosto de 2014

Carrousel

No sé quién es.
La leo como si flores y caballos de carrousel, como si jaulas abiertas y aves en libertad. Como el cabello dorado, jalado con fuerza, tirante y lagrimitas inmaculadas de peinado para el primer día de jardín (en la foto se la ve sonreir con la inocencia virgen). Como abriéndose a la infancia invisible, incesante, insensata. Como si la voz se le torciera aguda y las palabras tan saliéndole del cuerpo, como esculpiéndolas, como brillantes. Como ideas invisibles de la adultez perfecta, raíces dentro y tulipanes fuera. La leo de rosa con corazones y de alma huerfanita, como si quisiera abrazarla para que le pase otra cosa, que le suceda lo impermisible, como dándole aliento para que escriba todo lo demás.
La veo y es poemas.

viernes, 29 de agosto de 2014

Insorcismo

Voy a plasmarlo: donde estés el poema se escribe.
Aparece como la licantropía, la luna lo observa.
Se escribe solo y el lector se avergüenza,
reza en silencio porque tiene miedo.
Se arrodilla para no lastimarse,
se lastima para no romperse: el alma le entra al cuerpo.
Le sangran las palabras, la respuesta.
Donde estés el poema se escribe.

jueves, 28 de agosto de 2014

Sobre pertenecerse

Ser madre es serse ajeno. Concebir es hacerse amniótico, interno, profundo. Se debe sufrir hasta parirse con el otro, progresivamente. La náusea y el apuro hacen a las madres, el deseo queda como hundido en la zona lumbar, azotándolas.
Se pare como un final esperado, más como una tregua. Se pare durante horas, se agoniza, se llora: hay que retorcerse para hacerlo bien, hay que hacerlo sola para que no sea un castigo. Hasta la creación en las manos, en los pechos, en el tacto todo.
Después de la apnea ya no se llora por un instante: se entiende otra persona el castigado. Se enciende una luz entre la sangre de los ambos y el camisón blanco y se está completamente solo, inválido, en coma armónico. Solo existe un segundo de dos ojos que no se entienden y se llora calostro porque a dónde lo llevaron.
Los niños sufren a las madres, las necesitan. Las desgarran y apuñalan sin querer, como dibujando una pared. La simbiosis es instintiva para los niños, las madres los entienden como parásitos hasta que se caen de la cuna y entonces las lágrimas y es todo mi culpa. O hasta que se enferman y es todo mi culpa, o hasta que se van a jugar solos y no me quiere más. Entonces se entiende simbiótica, ajena, y muta indeleble.

domingo, 24 de agosto de 2014

De la agonía

La virgencita de no sé dónde en el techo como dibujada con la mente. En la capilla hay olor a caldo de llorones y las hermanitas de la congregación de algo como la pena. Los hambrientos esperan afuera. Todos entran. El sacerdote lee la Biblia. La gente le pide cosas que no existen para que se las pida a Dios. Él le pide como borracho la paz, el amor, el pan y no sé qué piensa de la Biblia. La cierra. El curita piensa que todos están locos. La misa termina. Los locos se van satisfechos y no tienen hambre hasta el día siguiente. Dios se queda con la paz porque nadie fue a buscarla.