domingo, 31 de agosto de 2014

Carrousel

No sé quién es.
La leo como si flores y caballos de carrousel, como si jaulas abiertas y aves en libertad. Como el cabello dorado, jalado con fuerza, tirante y lagrimitas inmaculadas de peinado para el primer día de jardín (en la foto se la ve sonreir con la inocencia virgen). Como abriéndose a la infancia invisible, incesante, insensata. Como si la voz se le torciera aguda y las palabras tan saliéndole del cuerpo, como esculpiéndolas, como brillantes. Como ideas invisibles de la adultez perfecta, raíces dentro y tulipanes fuera. La leo de rosa con corazones y de alma huerfanita, como si quisiera abrazarla para que le pase otra cosa, que le suceda lo impermisible, como dándole aliento para que escriba todo lo demás.
La veo y es poemas.

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