lunes, 1 de septiembre de 2014
Del miedo
Se hace de noche. Acostada en la cama le duele la compañía, se vuelve: en la otra plaza no hay nadie. Piensa en canciones por si las pesadillas. Es libre, cierra los ojos y vuelven los monstruos. Se levanta descalza. Corre a la puerta y se encierra, llama a gritos a la madre que no tiene. Se le revuelve el estómago, llora las contracciones. Se escucha un vidrio romperse, el viento le grita por la ventana, la insulta. Se arranca el pelo que se le está volando, se arrodilla, tiembla. Llora y las lágrimas tibias como sangre, las seca y se mira las manos: tiene los dedos casi petrificados, pero limpios. Se encuentra en su cabeza, se pide a sí misma que por favor se calme, por favor calmate. Inhala, mira por la ventana rota. Vuelve cuidadosa a la cama, se tapa mientras mira el parqué sucio y la ventada estallada. Exhala el aire exagerada, llora de nuevo. Saca un libro del cajón de la mesa de luz, prende un velador que despierta a alguien y se voltea a mirarla.
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