Cuestiones:
Quién fue primero mi padre o mis marcas de nacimiento. Las marcas se borran con el tiempo sí o no. Hay tiempo todavía o nunca lo hubo. Se ama o se existe. Adónde va la agonía, de dónde viene el consuelo. Qué es más tortuoso matar o ser matado. Duele más por asfixia o calcinación, cortarse las venas o las alas. Se puede remediar con dolor, alumbrar con soledad, excederse con encierro. En caso de afirmar se justifica o no.
Asocio el dolor al dolor, al mensaje a destiempo reprogramado una, dos, tres veces. No quiero ponerme introspectiva a la hora del juicio cuando se alcance lo que se alcance, es la sangre que me mantiene viva donde está el destino, el punto que me concede la pieza.
A quién le duele más a mí o a mis fantasmas: a mí. Tiempo no hay, el nacimiento se lleva a la tumba, las heridas cierran, los filos se oxidan. Libertad no se tiene jamás.
No explica algún vademécum sus propiedades, la sanación, el llanto último: no. La agonía no se va, el consuelo no llega. Matar y morir son el mismo verbo, la falta de aire quema, el pulso cede.
Cuándo es dolido: siempre que se esté a salvo, porque un día usted morirá.