Si cayese podría ver la aurora,
e incluso el sol como si lo fuese.
Si cayese no existirían horas,
viviría el presente, si cayese.
De verdad amortiguaría flora,
suave como la nube pero verde,
la caída del pobre que la implora,
la caída del pobre intransigente.
Pero no lo hace, pues es cobarde,
no quiere ver a sus pies levitar,
quiere que, de mí, ellos lo resguarden,
no disfruta reír, sino llorar
se lo imagina pero no es amante,
el desgraciado prefiere pensar.
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