Una sinfonía de fértil tierra
transitamos siempre que estamos juntos,
y al pasar por debajo de la hiedra
logramos revivir a los difuntos.
Este arte que llamamos magia negra
(que existe hasta los confines del mundo)
golpea aún más fuerte que las piedras
y corrige bruscamente los rumbos.
Corre entonces, mejor sin inhalar
el atrabilis que transpira el ser
que del otro lado suele cantar.
Ensordece ante la voz del placer
que a la obscuridad te querrá llevar:
niégate a amar y niégate a caer.
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