lunes, 13 de agosto de 2012

Piedritas (2012)


Esas cuatro paredes de mi cuarto limitan el único lugar seguro donde jugar, paso horas encerrada dibujando con lápices o imaginando cosas. Siempre me siento en el piso y pasar el tiempo mientras se amontonan figuras en mi cabeza que me hacen reír, casi nunca salgo de mi órbita, excepto cuando Mamá me llama a comer o me exige que vaya al baño porque no fui en todo el día o algo así.
Recuerdo una vez que mordí mi labio inferior del miedo que sentí al oír los ruidos de la guerra afuera. Sangró mucho y me acuerdo que el sabor de la sangre era salado y salía tibia del tajo que me había hecho con los dientes. Bien sabía que nada podría pasarme estando en mi habitación, pero aun así me asusté y apreté lo que más cerca tenía con mucha fuerza, creo que lo hacen muchas personas y por eso quizás cuando Mamá se enoja me aprieta los brazos hasta que quedan rojos y calientes, no suelo quejarme porque cuando lo hago lloro un poco y eso la pone muy nerviosa.
Suelo cerrar la boca y si fuera por mí la mantendría cosida para no decir nada que pueda hacer que alguien se enoje o se preocupe, no sé por qué todos piensan que siempre tengo un problema y me andan preguntando cómo estoy o si me pasa algo, a lo que respondo con un cliché porque no existe mejor respuesta para un cliché que otro cliché.
Una vez escuché a Mamá decirle a la tele una palabra que no sabía qué significaba y me metí en el baño con el diccionario de los payasos para buscarla, en ese diccionario no estaba y pensé que era tan malo que seguramente no estaba ni la palabra "casa". Entonces la busqué y encontré un montón de palabras que no sabía que existían y "casa" estaba ahí, y muy cerca había una que me llamó mucho la atención pero a la vez me dio mucho miedo y desde ese día soñé con cadáveres muy seguido.
Los muertos me gustan porque siempre tienen historias interesantes como las que cuenta Edgar Allan Poe que siempre leo cuando ya me duele la cabeza de pensar tantas cosas que no sirven para nada porque al final ni siquiera las comento y la larga me las olvido.

El año pasado vi un muerto por primera vez en mi vida cuando todavía estaba vivo, parece que no tiene sentido pero las personas que están vivas también están muertas cuando sabés que se van a morir. En realidad no estaba consciente de que se iba a morir pero se fue un día y lo saludé como si no lo fuera a ver más, en ese momento no me di cuenta pero estaba despidiéndome de Papá porque sabía que se iba a morir, me di cuenta cuando me desperté al día siguiente y vi mucha gente en mi casa porque pensaba que se habían equivocado de día porque mi cumpleaños estaba a un día todavía. Mamá me dijo entonces que había chocado el auto de Papá y se puso a llorar, yo no lloré y creo que es porque lo sabía por adelantado y me fui a jugar con mi pelo al cuarto y lo tiré tan fuerte que arranqué algunos de mi cabeza pero no dolió nada.
La maestra del colegio nos lee todos los viernes las historias de Robinson Crusoe y entonces me gusta el mar, cuando era bebé no me gustaba porque decía que estaba sucio. Una vez le pedí a Mamá que me lleve a la orilla así me podía meter pero ella no quiso entonces le deseé la muerte y se lo dije en la cara, entonces me arrastró del brazo al mar y me dijo que sea feliz con el mar y se fue a la carpa con los demás. Me metí en el mar pero no me pude sostener parada y me caí y aunque estaba en la orilla sentí que me ahogaba y me dio mucho miedo pero abrí los ojos y vi todo verde y algunos restos de mugre que había y creo que fue lo más lindo que vi en mi vida, me sacó una señora del pelo y entonces empecé a toser y ella se reía porque no estábamos en una zona profunda. Cuando llegué a la carpa me dieron una toalla pero no dije nada porque sabía que iban a reírse también y Mamá estaba enojada conmigo porque yo no paraba de toser mocos y agua y no quería hablarme y yo tampoco a ella.
Me gusta hacer dibujos pero nunca me salen como quiero entonces los rompo en pedazos y los tiro en el inodoro porque en la basura los puede ver cualquier persona, los rompo desde una vez que dibujé a Jesús sonriendo en una cruz porque en el colegio siempre me hablan de lo bueno que es y le rezo porque voy a ese colegio y cuando Mamá lo vio me retó y me dijo que no le gustaba que dibuje esas cosas y que no lo haga nunca más. Nunca volví a dibujar a Jesús pero tampoco le mostré mis dibujos porque estoy segura de que es capaz de decirme que todos son feos.
Cuando sea grande quiero leer todos los libros del mundo y jugar con piedritas en mi tiempo libre como mis compañeros del colegio cuando salen al Patio del Sol que es donde hacemos el recreo largo los días de calor.

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