Ha muerto. Toda su
vehemencia yace en las costas.
en un pozo oscuro
fría y rebelde
la arena
escurridiza entre
sus dedos
ve su riqueza
ir al mar
junta sus canciones para
su ángel
Desea ser feliz por siempre con quien causó su paroxismo.
y que las olas lejanas transformen
las piedras cual espejos,
sobre ellas
lágrimas y quizás
sean de oro sus
tempestades, exclaman que
la luz del sol
brilla en el amanecer
Nunca es demasiado tarde y ambos lo sabemos.
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