lunes, 16 de julio de 2012

Luz de combustión (2012)

Amanecí en un aro de fuego. Mi cuerpo desnudo reposaba en la arena, al calor de las llamas. Intenté permanecer inmóvil para no quemarme, pero algo me movió a hacerlo.
Acerqué mi húmeda mano, logré dirigirla firme a través del humo hacia la gran cortina luminosa y sonreí.
El humo me cerraba la respiración y el puño se ennegrecía, el ardor me turbaba los dedos. Me oí llorar al sentir cada cabello transformarse en ceniza, desde la punta, hasta arder en mi piel. Mis piernas perdieron fuerza y musculatura al intentar proteger mi vientre de niña.
Cerré los ojos y cedí ante la fuerza del monstruo.
Quizás duela menos la próxima vez.