miércoles, 24 de septiembre de 2014

Udrí

Ahora que lo pienso ya no sé besar, quiero decir, como para saciar el hambre. La definición en el olvido de amar a alguien, qué sé yo cómo se hace. Cómo se siente la vida sin que te anden pateando, sin lloriquear, te juro que no sé. Mirá, puedo decir que crecí, que la niña no existe más, beso de otra manera, cómo te explico... como la cosa altruista, como un sacrificio. Vos viste que así no se hace, ese beso superfluo a quién le importa. Besar con ganas, no sé adónde guardé las ganas, eso de la pasión bordeaux, del amor ibahí. Lo hago como si me hubieran castrado, con esta cara, sí, cara de asexuada, de pusilánime, de para qué sirve. Y más vale que no sirve para nada besar un hombre así como besaría a una caja. Pero, viste, yo te dije, como a una caja: como órganos y células en una bolsa de tejido y punto. Si todos fueran así, ay, quizás no me estaría planteando tanta cosa y estaría mejor. Pero qué más da, no quiero desearle la muerte a nadie... y morirme menos. Eso de andar suicidándose yo no lo entiendo, te lo juro. Se sufre tanto... como si una eligiese, después se dice qué estúpida que fui. Pero como te decía, yo aprendí a besar sin morirme, mejor dicho, me acostumbré. En la soledad, viste, me desenamoré tremendamente. Ya me olvidé del beso espontáneo, de esa apnea intermitente del amor recíproco. Ahora soy una caja: ya no sé besar, quiero decir, como para saciar el hambre.

No hay comentarios: