jueves, 4 de junio de 2009

Entre Caníbales (2009)

Inspirado en la pintura Retrato Imaginario de Brigitte Bardot (1962), de Antonio Saura.
 

    Ahora estaba atada, encadenada y perdida entre caníbales deseosos de mi carne, danzando salvajes. Y yo atenta a sus movimientos, pero sin miedo: el más hambriento de ellos se abstenía de su presa.
    Aún no entendía cómo había llegado ahí, tampoco por qué mi sangre corría ligera y nada la detenía. Naturalmente él podía percibirla, sólo eso le era necesario para acercarse a mí, y alejarse. Fue mi esencia, la que paralizó a la bestia, la misma que lo atrajo, la misma sangre, y nada nos detuvo.
    Ahora le estaba dando el pie para seguir, tomate tu tiempo en desmenuzarme, gritaron mis párpados. Y dio un paso adelante.
    Algo ocultaba en esos feroces dientes, en ese cabello salvajemente despeinado, en ese tórax varonil, algo oculto había en su latente corazón delator. Pero no quería descubrirlo, aquel secreto no era de vital importancia.
    Ahora no me faltaba nada, nada tenía y todo me sobraba, todos nuestros cuerpos eran nuestros, suya y mío, nuestros y de nadie más, nuestro amor famélico no lo permitía y nuestras cabezas, ¡Pobres primates!, no lo querían.
    Y así estábamos, entre caníbales, sólo mirándonos, con eso nos bastaba para degustarnos, a través de sus ojos corría mi sangre celeste. Y el odio, y el hambre, y esa escena monstruosa se metieron en mí, y, atravesando mis venas, fueron directo a detonar el corazón.

1 comentario:

Chio dijo...

lo amo, lo amo, lo amo y lo amo.

Chio sex