miércoles, 25 de febrero de 2009

Drugstar (2008)

 Inspirado en la película basada en hechos reales Blow (2001), dirigida por Ted Demme.

    Rejas, entre cada una hay veintitrés centímetros, excepto entre la octava y la novena, ahí hay diecisiete; en total son veintiuna, sin contar las de la puerta, que ya debe estar oxidada de tanto estar cerrada.
    Números, ¿Acaso abarcan todo?, a la gente sólo les importa eso: "¿Cuántos años tenés?", "¿Hace cuánto que fumás?", "¿Cuánto dinero ganás?", ya no alcanza lo que verdaderamente importa, uno podría decir "Vi una hermosa casa con ladrillos en el frente" y nadie se la imaginaría... Deberíamos decir "Vi una hermosa casa con ladrillos en el frente cuyo precio es de ciento treinta mil dólares", y recién ahí admirarían su belleza.
    En 1994, sentenciado a treinta años de prisión, Kristina Sunshine era muy pequeña (de hecho, para mí lo sigue siendo).     En fin, los números me condujeron hasta acá, los números em van a sacar.
    Desde pibe lo supe, seis de agosto de 1942, ese día arruinó mi vida, ese día comenzó y a la vez terminó. Mis padres, como agua y aceite:
    Papá trabajaba para hacer feliz a Mamá, Mamá mandaba a Papá a trabajar. Ella chillaba de nervios, él tenía tres empleos, yo estorbaba. Massachusetts no era lo mismo, terminé la secundaria, como casi nadie lo hacía en aquella época, y marqué territorio en Miami Beach.
    El verde abundaba, dólares, miles y millones; Mamá orgullosa, Papá indiferente.
    En mi mejor momento caí en una suerte de pozo sin fondo, perdería a la única persona que amé realmente, además, en un segundo plano, me encerraron, por primera vez.
    Huí y compartí con ella sus últimos días. Estuve solo, mis colegas habían desaparecido así que volví a casa. Papá me recibió con un Jack Daniels (su whiskey predilecto) y un abrazo fuerte, Mamá telefoneó al 911.
    Años en prisión me ayudaron a reflexionar, pero en mi último mes en tal calvario, conocí a Pablo, un mágico (así los llaman en Colombia). Me abrió los ojos, después de todo ¿Cómo sobreviviría sin The Business? Peor aún, con antecedentes semejantes encima.
    Salí y me uní al Cartel, ahora nevaba, aún en Bogotá. Pablo me llevó a la cima, tanto que bajé al resto. Nació Kristina Sunshine Jung con la misma mirada de la mujer del Boss, no era casualidad. Dejé de ser el Americano para reemplazarlo, mis contactos eran más fuertes que los suyos, al igual que mi carácter e ingenio.
    Tras una emboscada, me retiré definitivamente del oficio, no podía criar a una nena en esas circunstancias, pero las cosas empeoraron: Ella chillaba de nervios, Yo tená tres empleos y Kristina estorbaba. Sufría, ahora entendía al viejo: quería pasar más tiempo conmigo, al igual que yo con ella.
    Hice un último trabajo, me ensucié las manos por última vez, quería viajar con ella a California. Uno de los míos me entregó, en el '94; hasta ahora y más, (si llego a los setenta y dos) en el 2015 voy a salir, setenta y dos es poco, pero a la vez, poco probable.

"Some people are Movie Stars, some people are Rock Stars... I am a Drug Star."

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