Como si caminase sobre cuerdas pues cada paso que da es música y los dedos casi rúnicos que el aire mueven y el viento también canta, así anda. De naturaleza quizás andaluza y arábigos pómulos, el sol humillado por el tinte áureo en el pelo. Quizás despeinado pero lo zafio es enigmático y me gustan los desafíos, a más de esto siempre logra que piense. Los pies ásperos (quizás no mucho) y el calzado que nunca me gustó pero no podría inventarme otro. Respiración rítmica y aire en demasía que si por éste y los besos no fuera mis pulmones no tendrían suficiente. La melodía torácica se acopla a los sonidos de todo el cuerpo y el hombre resulta ser orquestal, me apena que solo yo pueda percibir la canción que continúa componiendo cada segundo.
Mágicamente todo lo que idealicé está ahora puesto en tierra y frente a mí, y más que escrito (puedo tocarlo).
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